Somos hombres y mujeres que nos encontramos en el acto de tejer y colaborar a que más niños accedan a un abrigo. Las frazadas simbolizan la armonía en la diversidad y transmiten la calidez de nuestras manos.
Formamos equipos y nos contactamos con otros grupos que ya vienen haciendo la misma acción comunitaria. Los equipos colaboran entre sí y al mismo tiempo son independientes: toman sus propias decisiones (por ejemplo, tamaño de los cuadrados, lanas a utilizar, lugar de distribución) y completan el trabajo (desde la adquisición de lana y agujas hasta la entrega de las frazadas).