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CONSTITUCION- REPUBLICA- DR. JUAN B. ALBERDI

Location: Santiago 1787/89 Dto 1, San Miguel de Tucumán, Tucumán, 4000, Argentina
Contact person: Miguel A. Gonzalez Fidani
Organization: Red de Integración Social y Derechos Humanos (AIDI)
Language(s): Spanish
Media: Article or paper, Book, Magazine
Fax: 0381-4331942
Area of Focus: Art, Architecture, Music, Education and Academia, Voting, Democracy, and Civic Engagement
Phone: 0381155720056
Last updated: August 9, 2008

Description:








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Juan Bautista Alberdi: Padre moral de la Constitución y arquitecto de la República



Es el inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos. A el le debemos la síntesis doctrinaria del modelo constitucional.
Se lo identifica, fundamentalmente, como autor de las " Bases y puntos de partida para la organización política del República Argentina".
Obra inspirada en el modelo de la república demo crática, representativa y federal creada por los americanos del norte y sobre la que se redacto la Constitución Nacional de 1853.-





Esa filosofía de exaltación de la moral pública, de la responsabilidad, el compromiso y la libertad en todos los órdenes impregnó el articulado de la Constitución Histórica de los argentinos y fue el marco propicio para un desarrollo nacional que asombró al mundo.


La civilización no se decreta sostenía, y estaba seguro de que no basta un texto perfecto para asegurar su vigencia practica. Alejado de los principios racionalistas, se inclina a buscar los condicionamientos políticos, económicos, y culturales imprescindibles para fundar un orden basado en la ley y un poder limitado para asegurar la vigencia de las libertades del hombre. Sostenía que no era posible mejorar los gobiernos sin mejorar la población ya que los primeros eran fruto de esta " El problema del gobierno posible en la América...no tiene más que una solución sensata... mejorar el gobierno por la mejora de los gobernados; mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder, que es su expresión y resultado directo" " no son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres..." La Paz solo viene por el camino de la ley. La Constitución es el medio mas poderoso de pacificación y orden..."


BREVE RESEÑA DE SU VIDA




Nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. Su madre, Doña Josefa Rosa de Aráoz, murió en el parto y el niño quedó al cuidado de su padre, Don Salvador Alberdi. Su padre, Salvador de Alberdi, se encargó de su educación. Don Salvador solía explicar a los jóvenes de su tiempo el " Contrato Social" de Rousseau; y adhirió desde el inicio a la Revolución de Mayo, y su carta de ciudadanía fue la primera que aprobó el Congreso que, reunido en Tucumán, declaró la independencia de 1816.
La casa de los Alberdi era sede de reuniones de protagonistas revolucionarios. El prócer Gral. Juan Manuel Belgrano, comandante del Ejercito del Norte, era gran amigo de don Salvador De Alberdi. El niño Juan Bautista disfrutó de la presencia de Belgrano, y pasó muchas horas jugando en la casa del Gral., ubicada en la Ciudadela.
"Mi espíritu ha conservado el sello y carácter que recibió de la sociedad de Tucumán en la aurora de nuestra independencia, en que yo vine al mundo" escribió en las páginas autobiográficas que tituló "Mi vida privada" De forma tal, que Juan Bautista Alberdi, se formó de chico en un ambiente cultura y de patriotismo.


En 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, Alberdi ingresaba a la escuela primaria que había fundado Manuel Belgrano. A los once años perdió a su padre, y sus hermanos Felipe y Tránsita se hacen cargo de él y gestionan una beca para que continúe sus estudios en Buenos Aires.


En 1824, con 14 años, llegó a Buenos Aires e ingresó en el Colegio de Ciencias Morales. Tenía como compañeros a Vicente Fidel López, Antonio Wilde y Miguel Cané -el padre del autor de Juvenilia- con quien comenzará una profunda amistad.


Dejó momentáneamente los estudios formales, pero no la lectura de pensadores europeos. Mientras trabaja como empleado en una tienda, leía apasionadamente a Rousseau, estudiaba música, componía y daba conciertos de guitarra, flauta y piano para sus amigos. En 1831, retomó sus estudios, ingresó a la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Leyes, pero no abandonó sus gustos musicales.


En 1832, escribió su primer libro: El espíritu de la música. Decidió continuar sus estudios en Córdoba, donde se gradúa de Bachiller en Leyes. En 1834, regresó a su provincia y escribió Memoria descriptiva de Tucumán. Desde 1832, un grupo de jóvenes intelectuales venía reuniéndose en la librería de Marcos Sastre. Alberdi se incorporará a este grupo, compuesto, entre otros, por Juan María Gutiérrez y Esteban Echeverría, que fundará el 23 de agosto de 1835 el Salón Literario, un verdadero centro cultural y de difusión de las nuevas ideas políticas, vinculadas al romanticismo europeo.


En junio de 1838 junto a Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez funda la Asociación de la Joven Generación Argentina, siguiendo el modelo de las asociaciones románticas y revolucionarias de Europa. Este grupo de intelectuales pasará a la historia como la "Generación del 37".


La mazorca, la policía secreta de Rosas, comenzó a vigilar de cerca las actividades de la Asociación y comenzó la persecución. Alberdi optó por exiliarse en Uruguay Llegó a Montevideo en noviembre de 1838. Allí se dedicará al periodismo político colaborando en diversas publicaciones antirrositas como El Grito Argentino y Muera Rosas. De ese período son también sus dos obras de teatro : La Revolución de Mayo y El Gigante Amapolas, una sátira sobre Rosas y los caudillos de la guerra civil.


En mayo de 1843, partió con Juan María Gutiérrez hacia Génova pero con destino final París, la meca de todos los románticos de la época. Llegó a París en septiembre y visitó al General San Martín con quien mantuvo dos prolongadas entrevistas. Quedó muy impresionado por la sencillez y la vitalidad del viejo general, que lo abrumó con preguntas sobre la patria.


A fines de 1843, decidió regresar a América. Alberdi vivirá durante 17 años en Chile, la mayor parte del tiempo en Valparaíso, donde trabajará como abogado y ejercerá el periodismo. En uno de sus artículos publicado en El Comercio de Valparaíso dirá: "Los Estados Unidos no pelean por glorias ni laureles, pelean por ventajas, buscan mercados y quieren espacio en el Sur. El principio político de los Estados Unidos es expansivo y conquistador".


Al enterarse del triunfo de Urquiza sobre Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, escribió en pocas semanas de trabajo afiebrado una de sus obras más importantes: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina , que publicó en mayo de ese año en Chile y reeditó en julio acompañándola de un proyecto de Constitución. Se lo envió a Urquiza, quien le agradeció su aporte en estos términos: "Su bien pensado libro es, a mi juicio, un medio de cooperación importantísimo. No ha podido ser escrito en una mejor oportunidad." La obra será uno de las fuentes de nuestra Constitución Nacional sancionada el 1º de mayo de 1853.


Alberdi permaneció en Valparaíso y se decidió a colaborar con el proyecto de la Confederación de Urquiza. El gobierno de Paraná lo nombró "Encargado de negocios de la Confederación Argentina" ante los gobiernos de Francia, Inglaterra, el Vaticano y España. Antes de partir hacia su misión diplomática escribió: Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina y De la integridad argentina bajo todos los gobiernos. En ambos ensayos defendía las teorías liberales de Adam Smith y David Ricardo y se oponía al monopolio, al trabajo parasitario, abogando por un orden que garantizara al productor el fruto de sus esfuerzos y elevara el nivel de vida en general.


El 17 de septiembre de 1861, Mitre derrotaba en Pavón a Urquiza y ponía fin al proyecto de la Confederación. Alberdi fue despedido por Mitre de su cargo y reemplazado por Mariano Balcarce. Al producirse la Guerra del Paraguay, propiciada y conducida por Mitre con el apoyo del capital inglés, Alberdi, como José Hernández y Guido Spano, apoyó decididamente la causa paraguaya y acusó a Mitre de llevar adelante una "Guerra de la Triple Infamia" contra un pueblo progresista y moderno.


En 1872, bajo la profunda impresión que le produjo la derrota paraguaya en el conflicto y sus secuelas en la población del país hermano, escribió El Crimen de la Guerra donde dice: "De la guerra es nacido el gobierno militar que es gobierno de la fuerza sustituida a la justicia y al derecho como principio de autoridad. No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte se ha hecho que lo que es fuerte sea justo".


No podía regresar a la Argentina, recién podrá hacerlo hasta 1879 cuando una alianza entre Roca y Avellaneda lanzó la candidatura de Alberdi a diputado nacional. Llegó a Buenos Aires el 16 de septiembre de ese año. A poco de arribar se le brindó una recepción de honor en la Universidad en la que fue aclamado por los estudiantes.


Pero más allá de estas grandes satisfacciones, Alberdi se había ganado en estos años enemigos poderosos como el General Mitre, que no le perdonaba su campaña a favor del Paraguay y sus acusaciones de falsear la historia y de compararse con San Martín y Belgrano, lanzadas en su obra Grandes y Pequeños Hombres del Plata.


Tuvo una participación decisiva en los debates parlamentarios sobre la Ley de Federalización de Buenos Aires, que le dio finalmente una Capital Federal a la República.


Cuando el nuevo presidente electo en 1880, Julio A. Roca quiso que el Estado Argentino publicase las obras completas de Alberdi, Mitre lanzó, desde las páginas de La Nación, una feroz campaña en contra del proyecto que terminó por ser rechazado por los senadores que también rechazaron su nombramiento como embajador en Francia. Cansado y un tanto humillado decidió alejarse definitivamente del país. Partió rumbo a Francia el 3 de agosto de 1881 confesándole a un amigo: "lo que me aflige es la soledad". Murió en Nueilly-Sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Sus restos fueron repatriados en 1889 y descansan actualmente en su tierra natal (Tucumán).



















Juan Bautista Alberdi: Padre moral de la Constitución y arquitecto de la República

Es el inspirador de la Constitución Nacional y uno de los más grandes pensadores argentinos. A el le debemos la síntesis doctrinaria del modelo constitucional.
Se lo identifica, fundamentalmente, como autor de las " Bases y puntos de partida para la organización política del República Argentina".
Obra inspirada en el modelo de la república demo crática, representativa y federal creada por los americanos del norte y sobre la que se redacto la Constitución Nacional de 1853.-

Esa filosofía de exaltación de la moral pública, de la responsabilidad, el compromiso y la libertad en todos los órdenes impregnó el articulado de la Constitución Histórica de los argentinos y fue el marco propicio para un desarrollo nacional que asombró al mundo.


La civilización no se decreta sostenía, y estaba seguro de que no basta un texto perfecto para asegurar su vigencia practica. Alejado de los principios racionalistas, se inclina a buscar los condicionamientos políticos, económicos, y culturales imprescindibles para fundar un orden basado en la ley y un poder limitado para asegurar la vigencia de las libertades del hombre. Sostenía que no era posible mejorar los gobiernos sin mejorar la población ya que los primeros eran fruto de esta " El problema del gobierno posible en la América...no tiene más que una solución sensata... mejorar el gobierno por la mejora de los gobernados; mejorar la sociedad para obtener la mejora del poder, que es su expresión y resultado directo" " no son las leyes las que necesitamos cambiar, son los hombres..." La Paz solo viene por el camino de la ley. La Constitución es el medio mas poderoso de pacificación y orden..."


BREVE RESEÑA DE SU VIDA
Nació en Tucumán el 29 de agosto de 1810. Su madre, Doña Josefa Rosa de Aráoz, murió en el parto y el niño quedó al cuidado de su padre, Don Salvador Alberdi. Su padre, Salvador de Alberdi, se encargó de su educación. Don Salvador solía explicar a los jóvenes de su tiempo el " Contrato Social" de Rousseau; y adhirió desde el inicio a la Revolución de Mayo, y su carta de ciudadanía fue la primera que aprobó el Congreso que, reunido en Tucumán, declaró la independencia de 1816.
La casa de los Alberdi era sede de reuniones de protagonistas revolucionarios. El prócer Gral. Juan Manuel Belgrano, comandante del Ejercito del Norte, era gran amigo de don Salvador De Alberdi. El niño Juan Bautista disfrutó de la presencia de Belgrano, y pasó muchas horas jugando en la casa del Gral., ubicada en la Ciudadela.
"Mi espíritu ha conservado el sello y carácter que recibió de la sociedad de Tucumán en la aurora de nuestra independencia, en que yo vine al mundo" escribió en las páginas autobiográficas que tituló "Mi vida privada" De forma tal, que Juan Bautista Alberdi, se formó de chico en un ambiente cultura y de patriotismo.


En 1816, mientras comenzaba a sesionar el Congreso de Tucumán, Alberdi ingresaba a la escuela primaria que había fundado Manuel Belgrano. A los once años perdió a su padre, y sus hermanos Felipe y Tránsita se hacen cargo de él y gestionan una beca para que continúe sus estudios en Buenos Aires.


En 1824, con 14 años, llegó a Buenos Aires e ingresó en el Colegio de Ciencias Morales. Tenía como compañeros a Vicente Fidel López, Antonio Wilde y Miguel Cané -el padre del autor de Juvenilia- con quien comenzará una profunda amistad.


Dejó momentáneamente los estudios formales, pero no la lectura de pensadores europeos. Mientras trabaja como empleado en una tienda, leía apasionadamente a Rousseau, estudiaba música, componía y daba conciertos de guitarra, flauta y piano para sus amigos. En 1831, retomó sus estudios, ingresó a la Universidad de Buenos Aires en la carrera de Leyes, pero no abandonó sus gustos musicales.


En 1832, escribió su primer libro: El espíritu de la música. Decidió continuar sus estudios en Córdoba, donde se gradúa de Bachiller en Leyes. En 1834, regresó a su provincia y escribió Memoria descriptiva de Tucumán. Desde 1832, un grupo de jóvenes intelectuales venía reuniéndose en la librería de Marcos Sastre. Alberdi se incorporará a este grupo, compuesto, entre otros, por Juan María Gutiérrez y Esteban Echeverría, que fundará el 23 de agosto de 1835 el Salón Literario, un verdadero centro cultural y de difusión de las nuevas ideas políticas, vinculadas al romanticismo europeo.


En junio de 1838 junto a Esteban Echeverría y Juan María Gutiérrez funda la Asociación de la Joven Generación Argentina, siguiendo el modelo de las asociaciones románticas y revolucionarias de Europa. Este grupo de intelectuales pasará a la historia como la "Generación del 37".


La mazorca, la policía secreta de Rosas, comenzó a vigilar de cerca las actividades de la Asociación y comenzó la persecución. Alberdi optó por exiliarse en Uruguay Llegó a Montevideo en noviembre de 1838. Allí se dedicará al periodismo político colaborando en diversas publicaciones antirrositas como El Grito Argentino y Muera Rosas. De ese período son también sus dos obras de teatro : La Revolución de Mayo y El Gigante Amapolas, una sátira sobre Rosas y los caudillos de la guerra civil.


En mayo de 1843, partió con Juan María Gutiérrez hacia Génova pero con destino final París, la meca de todos los románticos de la época. Llegó a París en septiembre y visitó al General San Martín con quien mantuvo dos prolongadas entrevistas. Quedó muy impresionado por la sencillez y la vitalidad del viejo general, que lo abrumó con preguntas sobre la patria.


A fines de 1843, decidió regresar a América. Alberdi vivirá durante 17 años en Chile, la mayor parte del tiempo en Valparaíso, donde trabajará como abogado y ejercerá el periodismo. En uno de sus artículos publicado en El Comercio de Valparaíso dirá: "Los Estados Unidos no pelean por glorias ni laureles, pelean por ventajas, buscan mercados y quieren espacio en el Sur. El principio político de los Estados Unidos es expansivo y conquistador".


Al enterarse del triunfo de Urquiza sobre Rosas en la batalla de Caseros, el 3 de febrero de 1852, escribió en pocas semanas de trabajo afiebrado una de sus obras más importantes: Bases y puntos de partida para la organización política de la República Argentina , que publicó en mayo de ese año en Chile y reeditó en julio acompañándola de un proyecto de Constitución. Se lo envió a Urquiza, quien le agradeció su aporte en estos términos: "Su bien pensado libro es, a mi juicio, un medio de cooperación importantísimo. No ha podido ser escrito en una mejor oportunidad." La obra será uno de las fuentes de nuestra Constitución Nacional sancionada el 1º de mayo de 1853.


Alberdi permaneció en Valparaíso y se decidió a colaborar con el proyecto de la Confederación de Urquiza. El gobierno de Paraná lo nombró "Encargado de negocios de la Confederación Argentina" ante los gobiernos de Francia, Inglaterra, el Vaticano y España. Antes de partir hacia su misión diplomática escribió: Sistema económico y rentístico de la Confederación Argentina y De la integridad argentina bajo todos los gobiernos. En ambos ensayos defendía las teorías liberales de Adam Smith y David Ricardo y se oponía al monopolio, al trabajo parasitario, abogando por un orden que garantizara al productor el fruto de sus esfuerzos y elevara el nivel de vida en general.


El 17 de septiembre de 1861, Mitre derrotaba en Pavón a Urquiza y ponía fin al proyecto de la Confederación. Alberdi fue despedido por Mitre de su cargo y reemplazado por Mariano Balcarce. Al producirse la Guerra del Paraguay, propiciada y conducida por Mitre con el apoyo del capital inglés, Alberdi, como José Hernández y Guido Spano, apoyó decididamente la causa paraguaya y acusó a Mitre de llevar adelante una "Guerra de la Triple Infamia" contra un pueblo progresista y moderno.


En 1872, bajo la profunda impresión que le produjo la derrota paraguaya en el conflicto y sus secuelas en la población del país hermano, escribió El Crimen de la Guerra donde dice: "De la guerra es nacido el gobierno militar que es gobierno de la fuerza sustituida a la justicia y al derecho como principio de autoridad. No pudiendo hacer que lo que es justo sea fuerte se ha hecho que lo que es fuerte sea justo".


No podía regresar a la Argentina, recién podrá hacerlo hasta 1879 cuando una alianza entre Roca y Avellaneda lanzó la candidatura de Alberdi a diputado nacional. Llegó a Buenos Aires el 16 de septiembre de ese año. A poco de arribar se le brindó una recepción de honor en la Universidad en la que fue aclamado por los estudiantes.


Pero más allá de estas grandes satisfacciones, Alberdi se había ganado en estos años enemigos poderosos como el General Mitre, que no le perdonaba su campaña a favor del Paraguay y sus acusaciones de falsear la historia y de compararse con San Martín y Belgrano, lanzadas en su obra Grandes y Pequeños Hombres del Plata.


Tuvo una participación decisiva en los debates parlamentarios sobre la Ley de Federalización de Buenos Aires, que le dio finalmente una Capital Federal a la República.


Cuando el nuevo presidente electo en 1880, Julio A. Roca quiso que el Estado Argentino publicase las obras completas de Alberdi, Mitre lanzó, desde las páginas de La Nación, una feroz campaña en contra del proyecto que terminó por ser rechazado por los senadores que también rechazaron su nombramiento como embajador en Francia. Cansado y un tanto humillado decidió alejarse definitivamente del país. Partió rumbo a Francia el 3 de agosto de 1881 confesándole a un amigo: "lo que me aflige es la soledad". Murió en Nueilly-Sur-Seine, cerca de París, el 19 de junio de 1884. Sus restos fueron repatriados en 1889 y descansan actualmente en su tierra natal (Tucumán).
***ver mas www.redaidi.org.ar









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