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Guía de consumo responsable
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Descripción:
En nuestra sociedad, el consumo es un factor clave, no sólo desde el punto de vista económico, sino también desde el punto de vista cultural.
El acto de consumir no es arbitrario ni inocente. Muchas veces el miedo a la falta de estima social y al aislamiento
lleva a los individuos a comer, alojarse y vestir, como lo hace la clase social «modelo».
H. Marcuse distinguía dos tipos de necesidades en relación con el consumo que las personas intentan satisfacer: las necesidades verdaderas o necesidades vitales (alimentación, vivienda, vestido,...),
y las necesidades falsas, que son las que están determinadas por fuerzas sociales y culturales. Las personas
pueden sentirse felices al satisfacer estas últimas, pero no han sido diseñadas pensando en ellas y en su felicidad, sino para aumentar el
consumo y con él, la producción. La persona entra así en una cadena de dependencia y esclavitud, fraguada
por el afán de acumulación y potenciada desde un sistema que la necesita como elemento que consume. Todo esto es manipulado
también por fuerzas culturales donde la publicidad desempeña un papel muy importante. En ningún otro aspecto de la vida somos guiados
con tanta insistencia y derroche. Por ejemplo, desde 1997 el gasto en publicidad en España ha sido superior
al presupuesto del Ministerio de Educación y Cultura.
El consumo se ha convertido en un acto que da sentido a la persona inmersa en una
crisis de ideales. Esta crisis es el caldo de cultivo necesario e interesado, para que las personas no sean seres autónomos, pues son una pieza clave del engranaje producción-
consumo. Ya en los años cincuenta, con la naciente sociedad de consumo,
los críticos de la cultura de masas alertaban de cómo las sociedades industriales privan a los seres humanos de libertad.
Si todo el mundo consumiera de la misma manera que lo hacemos los
ciudadanos de los países industrializados, se necesitarían tres
planetas Tierra
La forma de vida consumista de los
países del «Norte» no es universalizable porque no puede ser para todos. En Julio de 1999 el Secretario General de la ONU, Koffi Annan, anunciaba en Ginebra que el número de pobres en el mundo se
había duplicado desde 1974.
Además, el nivel de consumo de los
países más desarrollados no es sostenible.
Según el Informe del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), si todo el mundo consumiera de este modo se necesitarían tres planetas Tierra.
Esta realidad está exigiendo a la humanidad un cambio, una nueva ética, nuevas formas de relación entre las personas y de éstas con el medio que las rodea: esta es la razón de la Guía de Consumo Responsable.
Es, pues, necesario modificar nuestra forma de vivir y, más en concreto, nuestras pautas de consumo, tomando además decisiones colectivas que estén dirigidas a hacer posible un Planeta más habitable y más justo.
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Permalink:
http://www.idealist.org/if/languages/es/av/Materials/84041-164/c
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