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Bruno Días, "El voluntariado se entiende cada vez más como un rol ciudadano"

Elena Martín

Bruno Días cargando un niño

A Bruno Días el mundo de la consultoría le hizo tropezarse un día con TECHO, una organización donde voluntarios y comunidades trabajan para la superación de la pobreza en asentamientos. Tras su relación con la organización y de participar en 2010 en su primera construcción de viviendas, no pudo escapar. Hoy es Director de Formación y Voluntariado de TECHO en Latinoamérica.

Desde su Brasil natal, Bruno nos comparte su experiencia sobre cómo el voluntariado está evolucionando y cómo desde TECHO trabajan para impulsar una ciudadanía activa que involucre a mucho más que un grupo de personas en una acción puntual. La visión que tiene una lógica aplastante, no es muchas veces lo que estamos acostumbrados a ver ahí fuera, por lo que les invito a que se tomen unos minutos en leer las claves no solo de lo que TECHO está haciendo ya hoy, sino cómo su visión representa en muchas maneras aquello en lo que creemos que se convertirá el voluntariado del futuro.

Bruno, comenzaste a trabajar para TECHO de manera externa pero algo te atrapó ¿cual es la magia de TECHO?

Cuando colaboras con TECHO, las relaciones con la comunidad son tan estrechas y se establecen relaciones de amistad, confianza, empatía... Te sientes acogido y esta relación de trabajo en conjunto es muy bonita y muy poderosa. Yo diría que ahí está la magia.

Cómo director de voluntariado de TECHO en Latinoamérica, ¿cuál es tu sueño?

Siento que mi sueño y el de toda la organización es seguir fortaleciendo el rol que tienen los voluntarios como ciudadanos conscientes de la realidad. El desafío es seguir fortaleciendo, hacerlo de manera constante y que cada vez vaya a más. Es una búsqueda incansable.

¿Y qué impide que se pueda hacer de esa manera constante? ¿Cuáles son las resistencias?

La gran resistencia es como históricamente se ha entendido el voluntariado. La gente miraba el voluntariado de una manera muy puntual y asistencialista y en maneras aún lo hace. El voluntario en realidad no es eso, el voluntario es una forma de ciudadanía. Cambiar este entendimiento es complejo.

 

Voluntarios pintando la fachada de un colegio
La propia comunidad haciendo realidad sus propios sueños.

El panorama de generación de impacto social está cambiando rápido con muchos otros actores tratando de definir su rol (empresas sociales, voluntariado corporativo, programas de gobierno...) ¿cómo está afectando esto al voluntariado?

El rol del voluntario se está entendiendo cada vez más como un rol ciudadano en la sociedad. El compromiso no es puntual o de caridad, pasa a ser un compromiso para la sociedad directamente y eso es lo que genera la empatía y convencimiento de lo que se está haciendo.

Más allá de ser un simple actor, es una parte de un todo, un actor trabajando por su propia sociedad, reflexionando y actuando por las problemáticas que encuentra.

El voluntariado es también esta persona que consigue las redes y hace que estas redes puedan aportar positivamente para su sociedad o para un determinado asentamiento.

¿Cómo ha cambiado el modelo de voluntariado en TECHO a lo largo de los años y qué lo ha hecho cambiar?

Nosotros hemos aprendido mucho de la experiencia con la comunidad y de lo que la propia comunidad nos exigía. Pasamos de los inicios donde el voluntario era mucho más puntual con actividades específicas de fin de semana, a trabajar hoy con un voluntario mucho más permanente que es consciente, está empoderado, participa de los procesos de decisión de la organización y toma decisiones estratégicas dentro de la organización.

Pasamos de un voluntario pasivo con respecto a la organización a un voluntario con un papel activo dentro de la misma. Siento que este cambio es muy significativo.

Con esta evolución, ¿qué es TECHO hoy y qué aspira ser en el futuro?

TECHO lo forman voluntarios más comunidades trabajando para la superación de la pobreza en asentamientos. Esta es la columna vertebral de lo que hacemos, pero en conjunto hacemos muchas otras cosas. Entre otras muchas estudios y reportes sobre asentamientos en diferentes países.

A futuro pero también a presente, TECHO es un gran articulador y aspira a poder potenciar cada vez más ese sentido de articulador para potenciar la capacidad de comunicar información que nosotros generamos con nuestro trabajo diario. Esa es la gran potencia que tiene TECHO y que puede hacer cada vez más. Esta aspiración que ya se realiza, puede tener un gran impacto en incidencia en política.

Depende de nosotros decidir qué vamos a hacer con esa información. Información por información no vale mucho, la misma tiene que ser trabajada y utilizada para la creación de políticas, incidencia, articulación con el gobierno para posicionar nuestras propuestas.

A tu modo de ver, ¿cuál es el futuro del voluntariado?

Ahora se está empezando a entender más como este ciudadano que actúa y que tiene una posición frente a los problemas de la sociedad. El en futuro los conceptos de voluntario y ciudadano estén muy integrados y tal vez quizás se confundan.

Esperamos que esto va a estar en la conciencia de toda la sociedad y es ahí que vamos a tener un compromiso real con los principales desafíos que tenemos todas las personas como ciudadanos comprometidos con la sociedad y las comunidades.

TECHO es una organización que trabaja en #asentamientos informales de 19 países de América Latina de la mano de jóvenes voluntarios y pobladores de estos espacios. Juntos, trabajan para superar la #pobreza a través de un trabajo continuo con perspectiva de desarrollo comunitario; promoviendo la conciencia y acción social e incidiendo en espacios de toma de decisión. TECHO apunta a alcanzar una sociedad justa y sin pobreza.


Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.