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Ni-Nis: una oportunidad para derribar los prejuicios y construir ciudad

Elena Martín

chicos y chicas pintando una fachada

Por Milagros Giménez

En octubre, en Quito, Ecuador, los Estados Miembros de las Naciones Unidas definirán los lineamientos que regirán a las ciudades donde viviremos por los próximos veinte años, tras un proceso de análisis que inició en 2014. A principios de mayo se hizo público lo que se denomina el Borrador Cero de la Nueva Agenda Urbana. En el documento se hacen algunas  menciones al potencial de la participación de la juventud, contemplada entre los grupos más vulnerables de la población, con algunas deudas si se considera la trascendencia de los desafíos que hoy enfrenta este actor y su rol fundamental en compromisos que se extenderán hasta el 2036. 

A principios de año, un nuevo estudio del Banco Mundial se centró en una parte de la población joven, los Ni-Nis, una referencia a aquellos que “ni estudian ni trabajan”. El informe enseña que en América Latina son más de 20 millones de jóvenes, de entre 15 y 24 años de edad, de los cuales dos tercios son mujeres. Entre las conclusiones del informe, titulado Ni-Nis en América Latina. 20 millones de jóvenes en busca de oportunidades, destacan:

  • Uno de cada cinco jóvenes latinoamericanos de entre 15 y 24 años no estudia ni trabaja.
  • Casi el 60% proviene de hogares en situación de pobreza o vulnerabilidad.
  • La proporción de Ni-Nis varía mucho entre los distintos países de América Latina, representando desde el 10,9% de los jóvenes en Perú, hasta más del 25% en Honduras y El Salvador.
  • El nivel de escolaridad de los Ni-Nis es bastante bajo. En 2010, más del 25% de ellos no había terminado la escuela primaria, mientras que otro 43% había terminado la Primaria pero no la Secundaria.
  • Dos tercios de todos los Ni-Nis latinoamericanos son mujeres, muchas de las cuales abandonan la escuela debido a embarazos. Pero el grupo de más rápido aumento de la población Ni-Nis es el de los varones jóvenes.
  • La lectura desde la política pública se traduce en dos grandes líneas de trabajo: por un lado, ¿cómo incrementar los niveles de finalización de la escuela secundaria? y, por otro, ¿cómo vincular a los jóvenes con el empleo?

Desde la experiencia como organización que trabaja junto con más de 600 comunidades que viven en asentamientos informales de diecinueve países de América Latina, consideramos crucial, en primera instancia, interpretar los datos recién comentados desde una mirada estructural.

Muchas veces se concibe al Ni-Ni en una situación que depende exclusivamente de la voluntad individual. Sin dudas es personal la decisión de dejar la escuela o continuar en ella e incorporarse o no al mercado de trabajo. Pero en contextos de desigualdad, como el que caracteriza a América Latina, tomar alguno de estos caminos es en gran medida resultado de la relación dinámica que se establece entre el joven y los cambiantes requerimientos de las estructuras de oportunidades de acceso al bienestar. Figuran dentro de la estructura de oportunidades temas como los ciclos de obligatoriedad escolar, oportunidades disponibles en el mercado de trabajo -tanto para el joven como para su entorno familiar-, características de la oferta escolar en la cual están participando, entre otros. Es decir que cualquiera sea la voluntad, no hay decisión subjetiva que se tome sin considerar el marco de las condiciones sociales, económicas y culturales en las que cada sujeto vive.

De igual manera que sostenemos que es vital interpretar el contexto en el cual vive el joven, nos parece trascendental considerarlo parte de la solución y no como un “problema” a resolver. Ser joven no es solamente no tener la experiencia laboral que se requieren en las entrevistas de trabajo, o  la credencial o título que certifique ciertos contenidos escolares mínimos, sino también tener la posibilidad de transformar y cambiar el mundo.

Desde TECHO consideramos vital que los y las jóvenes sean concebidos primero desde la responsabilidad y el protagonismo en los cambios que soñamos y proyectamos ver en nuestra sociedad. La Nueva Agenda urbana es una oportunidad única para trazar esa primera oportunidad y redefinir el rol de nuestra juventud en las ciudades que se proyectan. Especialmente cuando consideramos que es esta misma población la que deberá trabajar para su implementación en los próximos veinte años.

Repensar estos escenarios y roles implica un gran ejercicio hasta reconocer a la juventud como sujetos activos y corresponsables de construir un mundo para todos y todas, donde todos y todas tengamos la posibilidad de desarrollar nuestro potencial. No se nos ocurre otro mejor camino, creer en los jóvenes para crear con los jóvenes.

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Milagros Giménez es coordinadora de Diseño y Evaluación de Programas del Centro de Investigación Social, TECHO Internacional

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Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.