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Una mano borrando una parte del cerebro de un dibujo de una cabeza humana

Tres décadas de progreso en la neurociencia, biología evolutiva y psicología cognitiva nos desvelan una nueva forma de entender y analizar nuestro comportamiento y cerebro. Estas son de algunas de las cosas que nos contaron, que hicimos propias pero que según la psicología evolutiva  jamás debimos aprender.

1. Estamos programados para morir. Nuestro cuerpo esta programado para sobrevivir, evolucionar y aprender, prueba de ello es que todavía no estamos preparados para asimilar la muerte. Según Eduard Punset, economista y periodista científico “La vida no termina porque un gen albergue el secreto para interrumpirla en un momento dado. La vida es el mantenimiento de un equilibrio entre las agresiones celulares y la capacidad regenerativa de las mismas células. Cuando las agresiones son superiores, se produce el envejecimiento y la muerte”.

El biólogo Tom Kirkwood, por su parte, asegura que “El llamado ‘gen de la muerte’, supuestamente encargado de regular el crecimiento de la población, no existe“, y que no existe el llamado gen del envejecimiento por que nuestro cuerpo esta programado para sobrevivir.

2. Somos más inteligentes que lo que éramos hace 50 mil años. La capacidad del ser humano de entender el mundo es la misma que la que teníamos en la Edad de Piedra. A pesar de las notables diferencias que cada década presenta en cuanto a los avances tecnológicos y sociales, el ser humano comparte exactamente las mismas habilidades mentales.

3. Aprendemos mejor que los animales. Se piensa que los animales tienen más instintos que los humanos y por ello nosotros somos más racionales. Sin embargo, tanto los animales como los seres humanos aprendemos a través de la experiencia. Se ha comprobado que un gusano aprende de la misma forma que cualquiera de nosotros. Según Steven Pinker, psicólogo y catedrático de la Universidad de Harvard, tenemos (seres humanos) probablemente más instintos que los animales, lo que nos hace distintos no es que aprendamos mejor que ellos.

4. Los genes determinan quién eres. La verdad es que tanto como los genes como el entorno se complementan. Los genes nos proporcionan una base importante para que el entorno funcione. Steven Pinker da un ejemplo de ello: un gato y un niño pueden crecer en un mismo entorno y sin embargo se desarrollan de un modo diferente ya que el gato tiene unos genes que responden de un modo diferente. Lo que los genes nos proporcionan es la capacidad de reaccionar de una forma inteligente a nuestro entorno en formas particulares.

Quien le da forma a lo que somos es nuestro entorno porque no hay genes suficientes para construir algo tan complejo como nuestro cerebro, según el psicólogo Pinker, “Los últimos avances en neurociencia demuestran que no se trata de que tengamos un cerebro sino que nosotros somos nuestro cerebro“.

5. Los idiomas nos diferencian. A diferencia de lo que se piensa, que los diferentes tipos de lenguas que se hablan en el mundo hace que cada pueblo o cultura sea diferente de otra, la verdad es que es un aspecto que nos une. Cada lengua en el mundo posee una lógica única; combinación de sujetos, verbos y adjetivos lo que demuestra que la estructura mental es la misma aunque las palabras y sonidos sean diferentes.

¿Eres de los que se cuestiona o acepta?, cuéntanos tu punto de vista respecto al tema comentando esta entrada.

Esta entrada fue basada en el capítulo número 337 del programa español REDES, si lo quieres ver completo, haz clic en el siguiente enlace: Cosas que nunca debimos aprender.

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.