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A los 14 no se es demasiado joven para cambiar el mundo

Adriana Cárdenas

Niño cargando dos perritos

¿Hay una edad para empezar a cambiar aquello que nos molesta? Claramente para Lauti, no. A sus 14 años de edad y al enfrentarse a una realidad que lo agobiaba: ver animales en la calle sin protección ni comida, decidió pasar de la intención a la acción.

Lauti viven en LaFerrere (Partido de La Matanza) en Buenos Aires y va al colegio como cualquier niño de su edad, pero mientras los adultos se quejan o se 'sienten mal' por la suerte de los animales abandonados, Lauti los ayuda. "Decidí hacerlo porque sentí que esa era mi misión y que nadie más iba a ocuparse. Me animó a dar ese paso la capacidad de poder ponerme en su lugar, ver lo desprotegidos y desamparados que estaban... Me dolía mucho ver cómo la gente, en lugar de hacer algo, les pasaba por un costado como si nada". dice Lauti cuando le preguntamos qué lo movió a dar ese primer paso.

Aunque como el mismo dice, el proyecto aún se está gestando. Por el momento, una vez Lauti recupera los animales necesitados de la calle, publica sus fotos en la cuenta de Facebook que ha sido creada con este propósito, Lauti por los Callejeros, con la intención de que los animales desprotegidos consigan un hogar que los acoja con amor y cuidado.

Pero su labor no para aquí, además de ayudarles a conseguir un hogar, también busca que con este proyecto se genere conciencia, "la gente no toma conciencia y no esteriliza a sus animales. O, en lugar de adoptar, eligen comprar un perro de una determinada raza, mientras otros tantos pasan sus vidas encerrados en refugios o centros de zoonosis. Sobre eso también trato de generar un cambio. En ocasiones es difícil, porque la mayoría busca cachorros; pero los adultos tienen muchas otras ventajas: por ejemplo, que ya han madurado, suelen ser más tranquilos y han adquirido su tamaño definitivo".

Lautin a su corta edad sabe muy bien que las cosas que se hacen con esfuerzo, amor y en comunidad funcionan mejor, "sin la apoyo de la gente, no podría hacer mucho. Por suerte, mi familia tiene mi misma visión de las cosas; entonces cada vez que agarrábamos el auto, yo salía con una bolsita llena de balanceado para repartir entre los animales callejeros. Mi mamá me ayuda bastante. Me lleva a la casa de los adoptantes, cada vez que entrego un perro, y me deja entrarlos a casa cuando necesitan atención veterinaria".

Qué podemos aprender de Lauti, sin duda mucho, pero vamos a resumir algunos puntos claves:

  • No existe una edad precisa para empezar a actuar.
  • El apoyo familiar es clave para que los más pequeños de la casa reciban el apoyo que necesitan para ayudar a su comunidad.
  • Las redes sociales pueden servir de conector para crear y facilitar el impacto social que queremos lograr.

¿Quieres ayudar? 

Nunca es tan temprano ni tan tarde para ayudar. Los animales que Lauti ayuda necesitan comida, medicamentos, vacunas y hogares de paso. "Lo que le pido a la gente es que ayude con lo poquito que pueda, porque todo sirve. En este momento estamos buscando carnicerías o frigoríficos que nos donen huesos o menudos ya que el alimento balanceado es muy caro y muchas veces no se da abasto para que todos coman. También sería bueno que compartan sus fotos entre sus conocidos, a ver si alguno está interesado en agrandar su familia".

Si estás interesad@ en darle una mano, contacta a Lauti a través de su página en Idealistas o en su cuenta de Facebook.

¿Qué es aquello que has querido hacer siempre para ayudar a otros y no has hecho? #IntenciónAcción

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.