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Persona dando una charla en un escenario

Hoy más que nunca, las empresas tienen una enorme capacidad de generar impacto positivo y ejercer su influencia a favor del bien común. Esta pandemia ha puesto en evidencia la necesidad de que todos, desde el lugar que ocupamos en la sociedad, asumamos nuestro rol en la sostenibilidad del planeta.

En este sentido, la responsabilidad social corporativa ya no puede limitarse a mitigar el impacto de su gestión, sino que debe ir un paso más allá en su compromiso como actores sociales protagónicos del desarrollo.

Frente al escenario mundial actual de crecientes problemas sociales, políticos, ambientales y ahora la pandemia, cada vez más empresas han decidido tomar una postura frente a estos asuntos y mostrarla abiertamente. Esto es lo que se conoce como activismo corporativo. Lo hacen a través de campañas o declaraciones espontáneas de alguno de sus dirigentes o portavoces.

Basta ver ejemplos como el apoyo de Nike a los jugadores de fútbol americano al arrodillarse durante el himno nacional como una muestra de protesta frente a la injusticia racial en los Estados Unidos. O así mismo, el apoyo de Starbucks a los migrantes y refugiados ofreciéndoles plazas de empleo.

De cierta forma, este puede ser resultado de la necesidad de las corporaciones de posicionarse frente a una sociedad cada vez más empoderada, consciente e informada, que espera que las empresas y marcas no solo entreguen productos y servicios de calidad sino que asuman un rol más protagónico y pasen a la acción a favor del desarrollo sostenible de sus países y del mundo.

Otra forma de activismo corporativo es el llamado “Lobbying for good” que consiste en empresas que ejercen su influencia para abogar para la generación de políticas públicas sostenibles que buscan el bien común.

Esta nueva tendencia de la responsabilidad social corporativa que busca (por convicción o por necesidad de responder a consumidores responsables y exigentes) apostarle a causas con impacto social, es un buen síntoma de la nueva manera de gestionar de las empresas. Otro ejemplo de ello, son las empresas B que son empresas que incluyen, en su modelo de gestión, prácticas para dar soluciones concretas a problemas sociales y ambientales.

En el directorio de Idealist.org puedes encontrar varias empresas sociales y empresas B en la región que están tratando de hacer la diferencia. Para hacerlo, solo tienes que entrar a www.idealist.org seleccionar Organizaciones y en Tipo (en el menú izquierdo) escoger Empresas Sociales.

Identifica empresas responsables en tu país y el mundo y apóyalas para que cada vez sean más las corporaciones que le apuestan a contribuir con mayor bienestar, salud y sostenibilidad para todas las personas y el planeta en el que vivimos.

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Mari Velasco

Coordinadora de Idealist para Iberoamérica. Me encargo de dar soporte a nuestros usuarios y organizaciones en la región, además de alimentar con contenidos útiles al sitio de Idealist en español y contribuir para potenciar el impacto positivo de organizaciones e iniciativas solidarias.