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Agricultura urbana: saberes ancestrales tomando la ciudad

semillas germinando

Por Natalia Salas Pinilla (Colombia)

Los que vivimos en los grandes centros urbanos tendemos a olvidar que la tierra es el soporte de nuestra existencia. Trabajarla con espíritu y conciencia es algo que parece haber quedado confinado a épocas pasadas. Hoy en día, la práctica de agriculturas alternativas se limita a algunos movimientos, especialmente, campesinos e indígenas que buscan fortalecer su autonomía, soberanía y sus saberes culturales. Sin embargo, existe un movimiento relativamente nuevo conocido como “Agricultura Urbana”, que busca utilizar espacios urbanos como terrazas, balcones, techos, etc., para cultivar con el fin de aumentar la cantidad de alimentos de una manera sostenible y amigable con el medio ambiente.

En Bogotá, la Agricultura Urbana nació en el 2004 bajo las políticas del alcalde en función, que con el apoyo del Jardín Botánico, buscó promover la seguridad alimentaria enmarcada dentro del proyecto Bogotá Sin Hambre. Desde entonces, el Jardín Botánico es la entidad que vela por el desarrollo de las huertas urbanas. Pero en el último año, la práctica está tomando un nuevo rumbo; un nuevo sentido que va más allá del simple, pero atractivo hecho de cultivar nuestros propios alimentos en la ciudad.

La entrada de representantes de diferentes grupos indígenas de Colombia al Jardín Botánico ha reinventado el concepto de Agricultura Urbana en lo que se conoce ahora como Agrocultura Urbana. “No se trata de cultivar por cultivar, de producir alimentos por producir. La Agrocultura es una mirada y un trasfondo holístico de la práctica agricultural”. La Agrocultura busca desarrollar una relación más cercana entre los hombres y del hombre con la naturaleza, en donde el agricultor intercambie sus saberes y productos con otros mediante actividades como el trueque y el trabajo en comunidad.

Las nuevas actividades del Jardín buscan promover la siembra de alimentos nativos como la quinua, el yacón, los cubios y diferentes variedades de papa, y la construcción de reservorios de semillas. Además de darle un enfoque productivo con talleres para elaborar pomadas y jarabes a partir de plantas medicinales que se cultivan en las huertas, y la transformación de los alimentos en productos como antipastos y conservas que son cambiados o vendidos entre agricultores y consumidores en diferentes ferias de economía solidaria.

La Agrocultura Urbana pretende entonces, retornar a la tierra y a nuestros orígenes desde la ciudad, mediante un intercambio cultural entre el saber urbano y el rural, y entre el ancestral y el moderno.

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