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Ana Sáenz de Miera: "Si somos empáticos, que el mundo esté bien dependerá más de nosotros"

Elena Martín

Ana Sáenz de Miera: "Si somos empáticos, que el mundo esté bien dependerá más de nosotros"

Con su padre trabajando en una fundación y desde muy pequeña conectada con un grupo scout, Ana tuvo muy claro cuando la gente a su alrededor comenzó a hablar de qué carrera estudiar, que lo suyo era estudiar algo que le permitiese ayudar a los demás.

Curiosamente por aquella época, ella pensaba que la única manera de hacerlo era estudiando psicología. Fue así que tras acabar sus estudios comenzó a trabajar en el terreno, en un barrio del extrarradio de la capital de España, como psicóloga con mujeres maltratadas y con los hijos de estas mujeres.

Tras pasar por diferentes proyectos, siempre en el ámbito del tercer sector, Ana recaló en Ashoka, donde hoy es directora para España y Portugal, y donde se encuentra como en casa trabajando con aquellos que están revolucionando la forma de resolver problemas y no ser ciudadanos pasivos.

Desde una tarde lluviosa en Madrid, nos comparte su visión sobre el emprendimiento social en España y Latinoamérica y nos introduce un concepto que sin duda será más y más valorado para ser un ciudadano o profesional del mañana. Un mañana que cada vez es más hoy: la empatía.

Ana, ¿en qué medida crees que el futuro estará ligado al emprendimiento social?

Pronto va a dejar de ser algo minoritario. Las noticias están demostrando que hay grandes industrias como Uber, Airbnb… que están siendo transformadas y en el origen de esa transformación hay un emprendedor social.

Hay emprendedores sociales que están enseñando a las industrias y a la sociedad que el futuro pasa de verdad por pensar en las necesidades del cliente y no en el negocio.

Cada vez más, esto va a ayudar a las empresas tradicionales a fijarse en los emprendedores sociales, identificar por donde está yendo la educación, la salud… Porque ellos son los que están más cerca del problema y de generar una solución y no del lucro, lo que les hace encontrar soluciones más creíbles y de mayor impacto.

Cierto es que cada vez vemos más la conexión emprendedor / empresa, ¿cómo ves que está evolucionando esta relación?

Los emprendedores sociales somos una especie nueva y estábamos aislados, no nos queríamos juntar ni con estos, ni con estos otros y ha habido un gran debate, una evolución. De lo que se trata es de mejorar las cosas, de apostar por la innovación. Ha habido un fortalecimiento como sector, tanto por las empresas que están entendiendo el emprendimiento social y apostando por él, como por los emprendedores sociales que a la fuerza tienen que acceder a inversores sociales o a empresas que antes eran los grandes enemigos.

Hay un acercamiento incluso me atrevería a decir que hay más inversión disponible de empresas a emprendedores sociales, que proyectos de emprendedores sociales dispuestos o preparados para recibir inversión. Ha evolucionado todo mucho y ahora les toca a los emprendedores sociales un empujón y estar preparados para trabajar más en grande porque la cosa se pone seria.

Desde tu experiencia, la evolución de España y Latinoamérica, ¿corre en paralelo?

Yo creo que hoy van muy en paralelo aunque en el pasado vimos como en América Latina había más posibilidades de las que llamamos cadenas híbridas de valor. Un emprendedor social que se junta con una empresa y consiguen un negocio híbrido. Esto en América Latina era más fácil de conseguir. Al haber muchos más países con más pobreza extrema, es una población que no estaba teniendo acceso a muchos mercados, y han visto un claro nicho y al emprendedor social como el que mejor conocía este nicho.

¿Cuáles son las características que sí o sí, alguien que quiera emprender socialmente necesita tener?

Si duda empatía, el ser capaz de ponerse en lugar de las necesidades de otros. El saber mirar de otra forma y ver lo que hace falta, es fundamental. En segundo lugar determinación y tenacidad. Ponerte un objetivo y luchar, luchar y luchar por él. Por último la creatividad, ¿cómo le doy la vuelta a este obstáculo por el que nadie está siendo capaz de resolver este problema y cómo lo hago de manera diferente que atraiga a otros muchos que se sumen a ese carro.

Hablando de empatía, en Ashoka estáis trabajando este tema, y es que parece que los humanos nacemos con empatía pero la perdemos por el camino, ¿qué nos pasa?

Nacemos con empatía, pero se pierde pronto. Lo ves en la reacción de cualquier niño pequeño cuando ven a un animal sin vida en la calle o a otro niño que llora… tienen empatía.

Yo lo que creo es que es algo que o se practica o se pierde y lo que hay que hacer es enseñarlo en los colegios, que la empatía esté intrínseca en todo lo que se hace y segundo, que se fomente la práctica de la empatía cuando eres joven, de la empatía con la acción.

Y Ashoka ya está colaborando con algunos de esos colegios que de hecho ya trabajan la empatía, ¿cómo lo hacéis?

En Ashoka hace como 3-4 años trabajando con emprendedores vimos que la empatía era algo que todos ellos tenían en común y dijimos, ¿qué podemos hacer para hacer que la empatía igual que el trabajo en equipo, igual que el liderazgo, se convierta en algo algo esencial?

Decidimos entonces usar la misma fórmula que en la selección de emprendedores sociales. Igual que nosotros acuñamos el término emprendedor social y seleccionamos a los mejores, comenzamos a seleccionar a los colegios que mejor están trabajando estas habilidades, los damos a conocer al mundo, y les ponemos un nombre, son “Changemakers Schools” o escuelas Generadoras de Cambio. Decidimos hacer que la gente se fije en ellos, visibilizar y dar a conocer que en este caso en España, ya hay colegios públicos que carecen de presupuesto pero que lo están haciendo súper bien. Tienen menor fracaso escolar, mejores resultados académicos y con unos chicos que al salir del colegio están súper implicados en su entorno. Lo mismo se está comenzando ya a hacer en Latinoamérica.

La empatía está muy bien, pero mejor transformada en acción

Cierto, la empatía en acción es súper importante porque si la empatía se queda simplemente en que te de pena el otro seríamos súper infelices. Sería súper frustrante no hacer nada por mejorar determinadas situaciones.

¿Qué se pierden las personas que no son empática y no lo intentan?

Se pierden estar conectados con los que les rodean. Si no eres empático, puedes estar rodeado de muchas personas y estarás solo. Si tú no estás sintiendo lo que ellos sienten, no vas a conectar con ellos. Quien no es empático corre el riesgo de estar aislado.

Y para los que lo quieren intentar… ¿algún consejo?

Seguir practicando nos va a hacer más felices, porque el poder satisfacer a otro ser humano desde hace siglos te da felicidad y porque mejora el mundo. Si todos somos capaces de ver lo que necesita el otro y cooperar, las cosas van a ir mucho mejor independientemente de quién gobierne, si hay o no crisis… El que el mundo esté bien dependerá más de nosotros.

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ASHOKA es la mayor red de Emprendedores Sociales del mundo. Una organización global que lidera la apuesta por la innovación, construyendo una sociedad de changemakers. Ashoka cree que la mejor forma de cambiar el mundo es apoyar a aquellas personas que ya lo están haciendo, y concibe una sociedad que responde de forma rápida y efectiva a los desafíos sociales, donde cada individuo tiene la libertad, confianza y apoyo para actuar ante cualquier problema social.

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Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.