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Para ayudar a otros, ayúdate a ti mismo

Adriana Cárdenas

Una mujer sonriente abriendo sus abrazos

Esta entrada es una traducción de Working for social change? Make self-care a priority, escrita por Pamela Dicent para Idealist Careers. (con ligeras ediciones)

Cuando te centras en cambiar el mundo todos los días, es fácil olvidarte de aquellas pequeñas cosas que necesitas para estar emocional, mental y físicamente con energía tanto en tu vida personal como laboral. En el pasado, he experimentado momentos en los que he estado super ocupada y de repente me despierto preguntándome por qué me siento tan fatigada y emocionalmente abrumada. Después de analizarlo todo encuentro que es porque no he hecho de misma, mi prioridad.

A continuación encontrarás cuatro consejos que te ayudarán a cuidar de ti mismo mientras trabajas cambiando al mundo:

1. Encuentra tu red de cuidado personal:

En mi caso, las red más importante son mis amigos. Hace poco uno de ellos comenzó un correo en el que empezó a compartir consejos sobre como cuidar de ti mismo a través de recetas saludables. En este correo nos invitaba a compartir nuestros objetivos para que todos supiéramos lo que otros están haciendo. Aunque no he probado ninguna de las recetas que han compartido, me siento inspirada por todo lo que están logrando y su pasión por lo que hacen. Esta es una excelente manera de mantenernos motivados cuando más lo necesitamos.

Comienza a construir tu propia red de autocuidado poniéndote en contacto con algunos amigos o colegas que puedan relacionarse y sentirte como tú. No siempre es necesario hablar de trabajo, busca cosas de interés común como aquella lista de libros que tienes por leer o reserva un tiempo para comer una vez al mes para ponerte al día. Lo importante es encontrar lo que mejor te funciona y centrarte en lo que sientas es más importante.

2. Desarrolla una nueva afición o talento – o recupera uno viejo.

Hay muchas cosas fuera del trabajo como pasatiempos y talentos que pueden ayudarte a descubrir lo que realmente te apasiona mientras te liberas del estrés. Particularmente, quería encontrar algo que me exigiese a mi misma pero que a la vez fuese divertido y flexible, así que retomé mis clases de italiano.

Ahora, casi tres meses después, todavía sigo emocionada por asistir a clase y trabajar en una habilidad que me pertenece solamente a mi en cuanto a mi desarrollo personal se refiere. Sí, es cierto, puede ser difícil de hacer luego de un largo día de trabajo, especialmente mantener la concentración en clase cuando tienes tantas cosas en la cabeza. Sin embargo, me ayuda a escapar del estrés del trabajo y me recuerda que hay muchas cosas que quiero aprender y hacer fuera del mismo.

3. Aprende a identificar y saciar tus necesidades.

Analizar y reflexionar sobre el trabajo y la forma en como interactuamos con él puede ayudarnos a reducir el estrés. En mi caso, me he dado cuenta que estoy menos estresada cuando me siento bajo el control de la situación. El tomarme el tiempo de mirar todo desde una visión más amplia me ha ayudado a reducir la ansiedad que siento al ver toda la lista de tareas que tengo por cumplir y a pensar cuidadosamente sobre cómo quiero que sean mis días y semanas y lo que me tomará para llegar allí. Así, cuando hay cosas fuera de mi control, me siento en la capacidad de manejarlas de una manera más productiva.

Identificar tus necesidades tomándose tiempo cada semana para reflexionar sobre los momentos más difíciles es clave. Para ello puedes hacerte preguntas como: ¿Qué me ha llevado a llegar aquí? ¿Qué cambios necesito hacer para mejorar esta situación?, ¿Cuáles son los pasos que necesito realizar?. Entre más te analices a ti mismo y la manera en que respondes a tu trabajo, más fácil te será identificar tus necesidades y tomar decisiones acertadas en tiempos de crisis.

4. Intenta tomar un descanso y establece límites.

Este quizás sea el consejo más común sobre cuidado personal, pero es verdad, debemos asignar tiempo libre para nosotros fuera del trabajo.

Trabajar en el sector social sugiere un gran compromiso y una gran pasión por lo que hacemos ya que muchas veces pasamos más tiempo trabajando que en cualquier otra cosa. Sin embargo, desconectarte del trabajo por unos momentos y pensar en ti mismo es un excelente ejercicio.

Esto es lo que hago para tomar un descanso:

1. Aunque parezca difícil en un mundo cada vez más conectado (electrónicamente hablando), trato de no revisar mi correo electrónico cuando estoy en casa.

2. Me alejo de mi escritorio por 5-10 minutos para retomar mis energías.

3. Siempre uso mi tiempo destinado a vacaciones. Ayuda muchísimo para evitar el agotamiento.

Si te sientes culpable por tomar tiempo libre, planifícalo con antelación y déjale saber a tu equipo cuándo vas a estar disponible. Si todavía te sientes culpable, pregúntate: ¿Puedo realmente seguir siendo productivo y tener energía en el trabajo sin tomarme un descanso significativo?. Piensa realmente en eso. Sólo porque estás en la oficina , no significa que estás trabajando con tu mayor potencial. Las personas y las comunidades que se benefician de tu trabajo necesitan que tomes cuidado de ti mismo primero y estar en la cima de su juego antes de que puedas centrarte en ayudar a otros. ¿No te parece? 

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.