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Una persona escribiendo 2015 en una pizarra con varios gráficos y estadísticas

Esta semana me agradó leer sobre un tema que me resultó bastante curioso, y es el hecho de que las personas están coloreando la economía como una manera de clasificarla.

La economía que conocemos, direccionada al capitalismo y al consumismo, es determinada por el color rojo. Seguramente, la gran parte de la economía del mundo se clasifica en esta vertiente.

La economía verde, como ya suponemos, está representada por la economía basada en la ecología y medio ambiente. Si bien hay muchas acciones que varían desde la concienciación hasta la creación de nuevos productos menos agresivos, también debemos destacar que es una economía cara y de difícil acceso. Si pensamos en la comercialización de un coche híbrido, por ejemplo, es poco probable que el consumidor opte por este producto antes de un coche normal debido al precio superior.

Como una reacción a esta paradoja, surgió la economía azul. El modelo macroeconómico diseñado por Gunter Pauli, economista y emprendedor belga, que recorrió el camino desde la intención hasta la acción. La propuesta de esta línea de la economía es responder a las necesidades básicas de las personas del planeta con la utilización de recursos disponibles. Al contrario de la economía verde, la economía azul incluye muchas alternativas medio ambientales, social y económicamente accesibles. Esta economía sostiene que los excedentes o los residuos de los productos consumidos pueden ser aprovechados en otros segmentos antes de ser tirados a la basura. En una ocasión, he visto que cáscaras de huevos pueden ser utilizadas en la confección de mosaicos para decoración de casas o jardines. Este es un ejemplo de cómo podemos aplicar la economía azul en nuestros días.

Para quien está interesado en saber un poco más sobre este tema, puede encontrar más informaciones en el libro “La economía Azul, 10 años- 100 innovaciones – 100 millones de puestos de trabajo”, publicado por su mismo creador, Gunter Pauli.

Por último, hay un movimiento más reciente representado por la economía naranja. En este apartado están todos los negocios capaces de convertir conceptos creativos en bienes o servicios para el consumo. Normalmente la economía naranja está relacionada a los sectores de la construcción, artes visuales y escénicas, artesanías, cine, diseño, cine, música, moda y productos para niños. De este modo, esta economía se presenta como una oportunidad para unir talentos, intercambiar ideas y crear un producto innovador de gran valor intelectual y aplicarlo en los países en vías de desarrollo.

Después de haber visto los conceptos de cada color que atribuyen a la economía, empiezo a pensar qué color realmente tiene esta ciencia. Abajo está la imagen que traduce mi opinión. ¿Qué te parece?

El contenido de esta entrada fue extraído del blog MSD Idiomas Madrid, cuya autora Fernanda Medeiros trabaja como Traductora Freelance además de estar muy involucrada en temas de gestión de proyectos, nuevas tendencias de la economía, relaciones internacionales y social media.

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Fernanda Medeiros

Soy de São Paulo y trabajo como traductora freelance. Estoy muy involucrada en temas de Gestión de Proyectos, nuevas tendencias de la Economía, Relaciones Internacionales y Social Media.