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¿Cómo saber si soy yo quien está estancando mi propio proyecto?

Adriana Cárdenas

hombre trabajando con su computadora

Cuando pensamos en aquello que puede estar parando nuestra idea o proyecto, casi siempre pensamos en aspectos externos, pocas veces se nos ocurre que nosotros mismos podríamos ser esa ‘piedra en el camino’, que sin querer, nos pueda estar impidiendo avanzar.

Quizás has escuchado frases como “si no te cuesta es que no te estás esforzando lo suficiente“, “para conseguir una meta, tienes que sufrir, los éxitos fáciles no existen“, frases que muchas veces en lugar de ayudarnos a continuar adelante, nos estancan, sobre todo cuando las hacemos parte de nuestra vida. Si bien, debemos dar lo mejor de nosotros, esto no significa que debemos sufrir obligatoriamente para lograr aquello que tanto queremos.

Exigirnos demasiado sin gratificarnos o reconocernos por ello, puede ser contraproducente, llegando inclusive a ser auto egoístas. Exigirse no es malo, exigirse demasiado sí lo es. Según la psicóloga Amy Cuddy, experta en comportamiento humano, uno de los errores más grandes que cometemos es focalizarnos solo en el objetivo y no en el proceso. Cuando somos muy perfeccionistas y duros con nosotros mismos, pasamos de largo el hecho de que en el proceso, los pequeños avances e incluso los pequeños desajustes o problemas, son importantes.

Para lograr algo se requieren muchos pasos y con ello múltiples posibilidades de cometer errores. No podemos controlarlo todo, pero sí podemos dar lo mejor de sí mismos, sin exagerar.

Entonces, ¿qué podemos hacer para exigirnos lo suficiente sin sobrepasarnos? 

  1. Muestra respeto y amabilidad por ti mismo, te ayudará a superar aquellas cosas inesperadas que surgen y que pueden hacerte perder el control.
  2. Practica la auto empatía, acepta tus debilidades, céntrate en tus áreas fuertes y trabaja sin juzgarte en mejorar aquello que crees te hace falta.
  3. Tu experiencia, buena o mala, hace parte de las experiencias que como seres humanos vivimos. Darse cuenta de ello, te hará comprender que eres humano y por ello no hay perfecciones, se cometen errores y para aprender es indispensable cometerlos.
  4. Acepta tus errores, no los ignores o te critiques demasiado, la clave está en no exagerarlos o restarles importancia. Concéntrate en cómo sucedieron las cosas, qué paso para lograr ese resultado, en lugar de culparte.
  5. No confundas el ser comprensivo contigo mismo con sobre valorarte, las personas con mucha autoestima tienden a culpar a otros por aquello que no salió como se esperaba. No se trata de buscar culpables, se trata de ser honesto acerca de tu trabajo y esfuerzo y analizar cómo puedes hacerlo mejor la próxima vez.
  6. Divide un objetivo muy grande en pequeños objetivos alcanzables, esto reducirá ansiedad y te permitirá darte cuenta de tus avances positivos en pasos graduales, en lugar de centrarte en lo negativo.

¿Alguna vez has sido tan duro contigo mismo que sin querer has contribuido a que esa idea o proyecto no salga a flote? Algunas veces resulta muy fácil encontrar razones externas por las que algo no funciona, en lugar de analizarnos internamente. Nuestra actitud hacia nosotros mismos puede ser una de las claves más importantes.

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.