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¿Qué creencias deberían dejar en casa los voluntarios internacionales?

Elena Martín

Chica feliz y sonriente

Hace un tiempo nos picó la curiosidad sobre la relación entre organizaciones y voluntarios internacionales.

Queríamos saber qué crencias, qué ideas preconcebidas, las organizaciones piensan que los voluntarios de otros países deberían dejar en casa antes de llegar al país de destino. Decidimos preguntar. Estas fueron algunas de las cosas que nos contaron:

Mar VKz, de Pronatura México nos cuenta como a pesar de que las experiencias negativas son pocas, “algunos voluntarios utilizan la situación para viajar y conocer el país más que para apoyar. Sería bueno un cambio en las prioridades, primero Ayudar y luego Viajar”. También nos menciona el hecho de que en ocasiones, “cuando ven la dificultad del trabajo, algunos voluntarios abandonan o siguen realizando la labor pero no con la misma pasión, lo que dificulta el trabajo más que ayuda”.

Laura Olivero, de UASI Argentina apunta algo importante. Nos cuenta que lo que ella cree que los voluntarios internacionales deberían dejar en casa, es “la idea de que vienen a cambiar una realidad, que vienen a ayudar a otros. Es difícil cambiar este pensamiento, pero sucede en jóvenes que vienen de países muy desarrollados, donde piensan que todo funciona ok. Con el tiempo, solos van haciendo el proceso y se dan cuenta de que los que más se benefician con la experiencia son ellos”. Mar añade como “a veces les choca el mal funcionamiento de los servicios básicos de transporte, salud, educación y se escandalizan cuando tienen que esperar un tren con más de media hora de retraso. Es importante que entiendan que en países como el nuestro las cosas no funcionan muy bien, pero somos felices igual”.

Por último, Melina Paz desde Nicaragua desde el Proyecto Guardabarranco, apunta como le sorprende que haya voluntarios que crean que “van a salvar el mundo por estar dos semanas en el proyecto. Tienen que entender que la realidad no cambia de un día para otro, pero que cada pequeño gesto cuenta. Quizás no logren cambiar la situación después de su estadía, pero cada semilla que plantan se va a convertir en fruto en algún momento”. Apunta algo que otros nos contaron, “También deberían dejar en casa la idea de que vienen solo a dar y a enseñar, sino que se trata de un intercambio cultural y lo ideal es que vengan abiertos a aprender nuevas costumbres. No existe una única forma de hacer las cosas, siempre se puede encontrar un equilibrio cultural”.

En definitiva, todos afirmaron como la experiencia es mayoritariamente positiva y nos mostraron como se pueden mejorar procesos, encontrar más recursos, contar con más fondos… pero además de eso hay un punto que juega un papel clave: el de las ideas preconcebidas del que viene de fuera. Buena lección para cualquiera que vaya a ser voluntario o no, y que se ha de tomar en cuenta cuando se interactúe con lo diferente. No supongamos, no prejuzguemos, acerquémonos al otro con la mente abierta y el corazón listo para dar y recibir.

¿Alguien añadiría algún punto más a los anteriores según su experiencia con voluntarios internacionales, o siendo voluntario internacional él/ella misma?

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Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.