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Por qué cuestionar a tu ONG es una sana costumbre

Elena Martín

Imagen de una mujer con cara de cuestionamiento junto a un signo de interrogación

En una empresa, con tu pareja, en tu organización... en cualquier interacción con personas cuestionar se siente a menudo como un terreno plagado de minas más que un espacio abonado con el potencial de convertirse en algo fértil y productivo. Si en alguna ocasión hemos cuestionado y las cosas se han puesto feas, quizás a la próxima decidimos que mejor dejar todo como está. Pero, ¿es esta la mejor solución?

¿Por qué sentimos que cuestionar es pisar terreno peligroso?

Para el que cuestiona....

  • No queremos herir a nadie.
  • No tenemos problema en decir lo que pensamos, pero tememos la reacción de quien está enfrente.
  • Intuyes que si cuestionas puedes crear o te pueden crear problemas....
  • Sobre todo cuanto existen jerarquías, hay miedo de desafiar el orden establecido.

Para el que escucha...

  • A menudo se identifica el cuestionar algo con 'estar en contra de'... en lugar de identificarlo con 'si cuestiona es porque le importa mejorar el resultado'. Hay que aprender a identificar a estos y aprovechar su potencial.
  • Cuestionar algo puede generar cambios, incluido más trabajo y no siempre se tiene el tiempo o la disposición mental, por lo que a veces se elige mirar a otro lado.
  • A menudo los 'egos' no nos dejan escuchar sin tomarnos las cosas de forma personal.
  • Cuando estás frente a quien tiene algo que cuestionar, te arriesgas a tener que escuchar y admitir verdades incómodas y eso a nadie nos gusta. Estamos tratando de ocultar nuestra vulnerabilidad, que si lo piensas no es más que un signo de humanidad.

Y ¿entonces qué?...

Pues con el tiempo crece la frustración por ambas partes. El que se cuestiona las cosas pero no se atreve a abrir la boca, sin duda con el tiempo se quema, y el que no acepta cuestionamientos nunca podrá ver mucho más allá de lo que quiere ver malgastando la oportunidad de crecer de forma conjunta con otros involucrados en la organización.

He aquí algunas de las cosas que nos estamos perdiendo por no cuestionar o por no escuchar a quién cuestiona:

  • Una oportunidad de ver la realidad desde diferentes contextos, perspectivas y de poder construir entre todos a partir de ahí.
  • La capacidad de identificar a aquellos que de verdad hablan y cuestionan porque están comprometidos con el éxito de nuestra causa, con el trabajo del equipo, con el resultado final, no con la idea de tirarnos por tierra sin ser constructivos.
  • Nos perdemos la oportunidad de mostrarnos humanos, y siempre lo que una organización necesita es un líder más que un jefe. Los líderes escuchan y tienen la capacidad para detectar y reconocer vacíos, así como reconocer sus equivocaciones para usarlas en beneficio propio y de la organización.
  • El que cuestiona se muestra también humano, transparente y más allá de la mera crítica, tiene la oportunidad de mostrar su vocación de servicio.
  • Sobre todo en el contexto de las ONG, no podemos permitirnos el lujo de malgastar recursos. Si algo no funciona hay que abordarlo y tratar de ser lo más eficiente posible.

¿Te parece que por lo general los cuestionamientos se aceptan de buen grado o se toman como amenazas? ¿Según tu experiencia personal es positivo o negativo cuestionar?

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Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.