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Aprendiendo a aprender... lecciones que nos dan aquellos a los que tratamos de 'ayudar'

Elena Martín

Personas caminando por una vía de tren

Queremos ayudar y en nuestro arrebato de buenas intenciones, a veces se nos olvida que antes de poder ‘enseñar’, tendríamos que estar primero abiertos a ‘aprender’.

No debería haber una única dirección a la hora de ofrecer apoyo a aquellos que los necesitan. Más bien debería existir una relación de horizontalidad que se crea de la apertura al entendimiento y colaboración mutua, antes de decidir cuáles son las soluciones a los problemas.

Aimee Molloy vive en Brooklyn y es la autora del libro: “However long the night” escrito tras sus vivencias en Senegal y su trabajo como activista por los Derechos Humanos (más sobre el libro en este artículo de IdealistCareers). El foco del libro es deliberadamente explícito y despierta fácilmente la opinión del lector sobre los juicios que particularmente en un mundo que nada tiene que ver con la realidad senegalesa, nos creamos en torno a la ablación femenina.

A través de la lectura de sus historias, es fácil juzgar y determinar cuáles son las soluciones: empoderar a las mujeres, crear programas de educación sexual, etc. Pero, ¿es esa la respuesta?. A menudo esto no funciona. Aimee comparte en el libro cuatro lecciones que sirven como hoja de ruta para cualquier persona u organización que esté planteándose crear soluciones en contextos de los que no ha aprendido, porque ha entrado con la intención de ‘enseñar’.

Aprende a aprender antes de enseñar…

  • A veces crear estructuras funciona, pero a veces las estructuras pueden ser un obstáculo. Especialmente en algunos contextos, de pronto puedes encontrarte como por ejemplo construir confianza es crucial para poder seguir construyendo algo más por y para la comunidad. Un ejemplo es cómo el simple hecho de ser capaz de hablar a la gente en su propia lengua, puede construir esa confianza y generar aprendizaje mucho más rápido que años de desarrollo de programas basados en libros o estudios universitarios.
  • Los modelos simples, son siempre los más fáciles de escalar. Es importante darnos cuenta que si queremos generar impacto escalable, tenemos que hacerlo mediante modelos en los que cualquiera pueda participar. Aquí la simplificación puede jugar una baza importante para llegarle a más.
  • No puedes forzar en cambio. Lo que sí se puede hacer es compartir ideas con las personas, identificar valores compartidos y permitir que sean ellos quienes decidan no solo qué tipo de cambio se puede generar, sino cómo hacerlo y cuándo hacerlo. No se puede empoderar a alguien a hacer algo sin pararse primero a pensar en las potenciales consecuencias que en este contexto ajeno al tuyo, eso pueda tener. Por ejemplo, puedes empoderar a las mujeres, pero en ocasiones esto ha llevado a un aumento de la violencia doméstica. Un efecto no previsto, pero real y que afecta negativamente a esas mujeres a las que tratamos de apoyar.
  • Quizás no necesitamos crear soluciones, las soluciones a menudo están en la misma comunidad. Las soluciones pueden venir de los libros, pero a menudo la efectividad reside más en respetar a las personas, escucharlas y abrirse a sus experiencias. Aceptar y abrazar el hecho de que ellas son las que mejor saben lo que necesitan y lo que les conviene.

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Elena Martín

Editora del blog de Idealistas.org, coordinadora de nuestro fantástico grupo de colaboradores. Modero la comunidad de usuarios de sitio en español y trabajo para hacer de Idealistas.org la web de referencia para todos los que quieren aportar su granito de arena al cambio.