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Llevando esperanza a lugares remotos: El caso de Camerún

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Adriana Cárdenas

Leontine Sinda, Cameroon

Leontine Sinda, idealista de Camerún, en una de sus actividades comunitarias

Cuando era una niña, Leontine Sinda sufrió un ataque de malaria que por poco la mata. Pasó un tiempo lejos de su escuela, junto a su abuela en Ehua, un pueblo en las montañas de Camerún. Ehua era increíblemente remoto; conseguir agua fresca para las comidas diarias significaba una caminata por la montaña con un cubo. Si alguien se enfermaba, el centro médico más cercano estaba a 50 kilómetros de distancia, un viaje de tres horas a pie antes de que se pudiese tomar un camión para conducir el resto del camino.

La malaria de Sinda causó que entrara en estado de shock y, con la escasez de opciones de tratamiento médico en Ehua, apenas y sobrevivió. Quedó claro para ella cuán afortunada era por haber superado esa terrible experiencia; una fortuna que pocos compartían. “Fue horrible“, recuerda Sinda, “y aunque era una niña, me preguntaba: ¿Por qué este lugar es diferente?, ¿por qué no tienen las instalaciones que encuentras en la ciudad?” Estas preguntas se quedaron dentro de ella y se convirtieron en la chispa de lo que sería el trabajo de su vida. “Tuve la idea, sabes, podemos hacer algo por esta comunidad. Y esa fue mi principal motivación para practicar medicina”.

Después de perder a su abuela por un caso de neumococo maltratado, Sinda decidió especializarse en el tratamiento y la prevención de enfermedades infecciosas. También comenzó a pensar en sus objetivos humanitarios. En 2006, empezó la Asociación Peer Educators Actions en Camerún, y fue entonces que empezó a viajar a aldeas remotas para enseñarle a los jóvenes sobre los peligros de las relaciones sexuales sin protección, además de prevenir la propagación de enfermedades como el VIH y el SIDA.

Sin embargo, Sinda se dió cuenta que su labor de generar conciencia era demasiado limitante. Ella quería hacer más. “Mientras trabajaba con la asociación”, dice, “descubrí que habían muchas comunidades que tenían los mismos problemas”. Estos problemas, (la falta de acceso a vestimenta/ropa, educación y tratamiento médico, violencia doméstica, opresión femenina y ningún conocimiento sobre la prevención de enfermedades), requería algo a mayor escala. “Para que pueda resolver los problemas que veo”, dice, “debo hacer algo más grande”.

En 2010, Sinda fundó la fundación St. Leonard Health and Research, una organización no gubernamental dedicada a promover y proporcionar educación, inclusión socioeconómica, atención primaria de salud, derechos humanos y prevención de enfermedades infecciosas y cáncer, así como reforzar el desarrollo de capacidades para los profesionales de la salud en los centros de salud rurales en Camerún y África.

Tres de las ramas de St. Leonard: 1) Educación, donde se capacita a una nueva generación de profesionales de la salud; 2) Atención Médica, que brinda tratamiento en una clínica médica ambulatoria en Limbe; y 3) investigación, que se centra en el tratamiento y la prevención del VIH / SIDA y la tuberculosis, las vacunas contra la malaria y el tratamiento de otras enfermedades infecciosas, le permitió a Sinda financiar e impulsar la cuarta rama de la Fundación, la organización benéfica Humanitarians Without Borders.

Humanitarians Without Borders proporciona ayuda comunitaria a poblaciones remotas y marginadas en Camerún. A través de esta organización, Sinda y sus colegas se enfocan en empoderar a estudiantes rurales para que se conviertan en profesionales de la salud al integrar la educación, la tecnología y las oportunidades clínicas. También instituyeron un programa para registrar los certificados de nacimiento de niños en comunidades rurales: un requisito para ingresar a la escuela secundaria y un paso crítico para romper el ciclo de la pobreza mediante la eliminación del analfabetismo.

Humanitarians Without Borders también estableció programas para promover y educar sobre la igualdad de género, poniendo particular énfasis en las actitudes dañinas hacia las mujeres como un impedimento para la paz, al perpetuar la injusticia contra la mitad de la población. La Fundación tiene objetivos ambiciosos, pero Sinda no se desanima.

A picture of a woman.
“África tiene muchos desafíos, pero no veo esos desafíos como un obstáculo para mi misión. Los veo como oportunidades para lograr el cambio que quiero que suceda en mi comunidad”.

A través de su trabajo, Sinda se da cuenta de ése deseo que despertó desde que tan solo era una niña, de ayudar y hacer la diferencia en su comunidad.

Tengo que hacer algo“, enfatiza. “No esperas a que venga la gente, comienzas, y la gente puede seguir si lo desean. No obligas a nadie“. Ella canaliza un conocido llamado a la acción, “Somos los que estamos buscando. Traemos el cambio que queremos ver. No esperas a que vengan personas de otra parte para traer ese cambio a tu comunidad cuando no has hecho nada“.

El 9 de septiembre de 2017, las tensiones entre las regiones de habla inglesa y francesa de Camerún estallaron en una guerra, un conflicto llamado Crisis de los anglófonos (también conocida como la Guerra de Ambazonia). Esta guerra desvaneció a una nación que ya luchaba un desorden mayor, y las personas más afectadas fueron las de las aldeas más remotas y rurales. Muchas personas fueron desplazadas internamente, y los refugiados de África Central y otros lugares también se vieron afectados debido a problemas catastróficos en sus propios países.

La crisis también obstaculizó directamente la misión de Sinda. Debido a problemas de seguridad, la clínica médica St. Leonard en Limbe, que estaba disponible inicialmente para los pacientes las 24 horas del día, ahora tenía que cerrarse a las 6p.m. La crisis también causó que la mayoría de los médicos practicantes se fueran, lo que afectó gravemente su capacidad para hacer su trabajo con Humanitarians Without Borders.

Durante un momento particularmente oscuro de la crisis, en julio de 2018, todos se vieron obligados a permanecer dentro de sus casas. Encerrados y solitarios, Sinda se estaba deprimiendo. Fue entonces cuando se topó con algo que no solo le levantaría el ánimo, sino que reviviría aquello que había despertado en ella cuando era tan solo una niña en Ehua. “Un día tengo mi tableta y vi una publicación que decía: Tu amigo ha hecho clic en ‘me gusta’ en este grupo, el grupo de Idealist. Dije, wow, déjame ver por qué este amigo mío ha publicado en este grupo “.

Después de registrar a la Fundación de Investigación y Salud St. Leonard en Idealist.org, se topó con la descripción de la misión de Idealist. “La misión iba en la misma línea de lo que tenía en mente“, recuerda. “Hacer el bien. Amor. Generosidad. Respeto mutuo. Tu misión estaba en línea con lo que estoy haciendo “.

Cuando Sinda descubrió los Idealist Days y la comunidad de idealistas que se había unido para hacer el bien en el mundo, le recordó por qué comenzó su misión hace tantos años. “Un Idealist Day es como un catalizador para mí, para sacar lo mejor de lo que he estado haciendo“, asegura. “Lo estoy haciendo con tanta pasión, tanta emoción. Estoy muy feliz en ese día porque es un día que me recuerda que ésta es tu misión. Así que tienes que encargarte de ello. Continuar, continuar y continuar. Estoy feliz de haber encontrado una familia, una familia idealista que me acompaña“.

A group of children with a woman.

Alentada por este sentido de comunidad global, Sinda comenzó a planificar sus propias actividades en estos días. El 7/7 organizó un seminario llamado Erradicación de las enfermedades tropicales desatendidas a través de la prevención en la sede de St. Leonard en Limbe, en donde le enseñó a los niños métodos para evitar los parásitos y las enfermedades. El 8/8, Sinda y sus colegas de St. Leonard educaron a mujeres sobre salud reproductiva, enfermedades infecciosas y violencia doméstica en su clínica en Limbe, y también realizaron exámenes gratuitos para detectar la diabetes, la hipertensión y el VIH.

El 9/9, exactamente un año después de que comenzara la crisis anglófona, Sinda reunió a un grupo en el puente Wabane, al suroeste de Camerún. El Llamado a la Acción para septiembre fue realizar reuniones en los puentes, y para Sinda, esta reunión fue especialmente significativa. El puente Wabane, que Sinda llamó el Puente para la Paz, simbolizó el deseo de conexión y comunidad entre los pueblos desgarrados por el conflicto tribal en Camerún. Además, la exuberante vegetación de plantas medicinales que rodean el puente no solo resaltó la misión particular de Sinda como médica e investigadora, sino también la manera en que la divulgación médica y la búsqueda de la paz van de la mano. “La naturaleza curativa de estas plantas es para recordarnos que no podemos predicar la paz si las personas están enfermas”, dice ella. “Necesitan ser sanados en su mente, cuerpo y alma“.

Sinda continúa su trabajo clínico y humanitario, planificando eventos educativos y exámenes médicos, así como también donaciones de ropa, medicina y tratamientos en los Idealist Days, incluso en las aldeas más remotas de Camerún. “Cuando hago mi acción humanitaria“, dice, “lo hago con toda mi mente, con toda mi alma, lo hago con toda la pasión que tengo“. Y aunque llegar a algunas de estas aldeas puede ser muy difícil, Sinda igual continúa. “No tengo miedo. Si tengo que tomar una bicicleta en una carretera y caer diez veces antes de llegar, me voy. O si la bicicleta me frena, iré a pie por la montaña para dar tratamiento a las personas. No me importa. Voy porque sé que esas personas allí, no tienen esperanza. No tienen nada“.

Pero“, agrega, “incluso si solo hay una persona a la que pueda ayudar, significa que he encontrado mi propósito. Llego a esas comunidades, y siempre les digo, hay esperanza. Hay esperanza para un mejor mañana”.

Esta historia es una traducción directa del artículo Hope for the Most Remote: Providing Rural Community Aid in Cameroon, escrita por Ángel Eduardo, creador de contenido de Idealist.

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.