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El problema no es tu capacidad sino tu falta de confianza

Adriana Cárdenas

Mujer haciendo gesto de desconfianza

¿Cuántas veces hemos sentido que nuestras habilidades no son suficientes a la hora de emprender un nuevo proyecto, arriesgarnos a aplicar al trabajo de nuestros sueños o simplemente a expresar nuestras ideas? Si esta situación te suena familiar, no estás solo, este es el caso de muchas otras personas que aunque no lo expresan, no confían en sí mismos. Todos tienen algo en común: su falta de confianza los limita a pasar a la acción.

Una de las cosas que he aprendido a lo largo de mis años en Estados Unidos es que una gran mayoría de las personas que alcanzan sus metas no siempre son las más inteligentes sino los que más confían en sí mismos. Si alguien tiene las mejores capacidades pero poco confianza en sí mismo, las probabilidades de que llegue lejos no serán las mismas a las de alguien que cree en sí mismo, aunque su capacidad o conocimiento sean inferiores.

"Tanto si piensas que puedes hacerlo.... como si piensas que no puedes...¡Tienes razón!" Henry Ford.

En Latinoamérica, la región más desconfiada del mundo, tenemos una gran manía por creer que todo lo que viene de afuera es mejor que aquello que tenemos dentro. A esto le llamamos, "complejo de inferioridad", que no es otra cosa sino el sentimiento o creencia de sentirnos inferiores que otros países o personas provenientes de lugares diferentes al nuestro. Posiblemente este es el resultado de años de dominación cultural que hemos arrastrado durante décadas. Para muchos este complejo de inferioridad es el secreto del subdesarrollo y aunque nadie tiene la verdad absoluta, es bastante probable, que esta falta de confianza tenga mucho que ver.

Es verdad, el complejo de inferioridad no se quita de la noche a la mañana, pero es un proceso que vale la pena enfrentar. Comienza contigo mismo, incorporando poco a poco algunos pasos:

  1. Mejora tu actitud - No puedes cambiar la actitud de otros pero puedes cambiar la tuya. Evita el uso de lenguaje ofensivo hacia ti mismo como "no soy suficiente", "no sirvo para esto", "no soy lo suficientemente inteligente"... Como efecto domino, sin importar lo lento o rápido que vaya, empezarás a mejorar las creencias limitantes de quienes te rodean.
  2. No te focalices en tus debilidades. Todos las tenemos, nadie es perfecto. Concéntrate en tus fortalezas y en tu capacidad de mejorar. Pero ten cuidado, no focalizarse en ellas no significa estancarse y no mejorar. Aprende a diferenciar el querer superarte del querer menospreciarte.
  3. Remarca tus fortalezas. No se trata de llegar al extremo contrario y creerte superior. Se trata de resaltar las habilidades, actitudes y destrezas que manejas. Quizás sea un ejercicio complicado en un principio pero es una actividad interesante que debes hacer continuamente.
  4. Rodéate de personas que te ayuden avanzar. El mundo está lleno de gente extraordinariamente positiva, llena de energía, que viven en la misma realidad que los demás pero que no se dejan arrastrar por la fuerza de la negatividad. Rodéate de personas que les apasione lo que hacen, y evitar estar cerca de personas que te bajan tu autoestima.
  5. Premia tu proceso. No pases desapercibido cada paso recorrido, cada tarea lograda, cada esfuerzo. Todo eso te ha costado y no cualquiera se anima a trabajar por ello. Incluso, seguir esta lista, debe ser un motivo para valorarte, resaltar tu poder decisión y ganas de mejorar.

La confianza en otros y en nosotros mismos se genera con el tiempo. Empieza desde ahora a marcar la diferencia en tu futuro y con el tiempo, en el de todos aquellos que te rodean.

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.