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Ser voluntario implica dejar el individualismo y tomar cartas en el asunto

Adriana Cárdenas

Varias chicas sonrientes miran a cámara mientras trabajan con una viga de madera

¿Es posible hacerse rico dando? Organizaciones sin fines de lucro en Latinoamérica, El Caribe y España nos comparten sus reflexiones acerca de una pregunta: ¿De qué manera la labor de voluntarios ha cambiado/contribuido a su organización?

No tenemos duda que son más las buenas experiencias y los resultados positivos. Les pedimos que nos compartan los suyos para que más sean los que se animen a ‘enriquecer’ y a ‘enriquecerse’.

Patria Nueva (Denisse Mudry) – La Plata, Argentina

Para mí voluntario es un adjetivo con múltiples significados y es un sustantivo que describe muchas personas en este país, alrededor de las distintas instituciones y organizaciones con las que compartimos el objetivo común de intervenir positivamente en la realidad que nos rodea. Es linda la idea de cruzarse en la vida no solo con personas individuales, sino con voluntarios que se construyen a sí mismos como personas plurales.

Voluntario es un gran término, porque no se entiende su significado a menos que se realice o se concrete en una acción.  Una de las múltiples cosas que me atrajo  y me atrae actualmente de Patria Nueva es vivir el voluntariado. Haber tenido distintas experiencias, dando talleres en colegios públicos y privados, en el apoyo escolar, en el trabajo barrial y aún más puntualmente en la Primavera Joven – evento masivo que desarrollamos una vez al año- han sido invaluables para mí. Te cambian, te aportan, te suman inmensamente a la forma de ver el mundo y de encarar la vida en lo personal y en lo comunitario.

En este voluntariado de la acción conocí a grupos de personas maravillosas con las que comparto día a día los desafíos de llevar adelante el sueño de la transformación y a las que veo crecer en experiencias, en virtudes, en conciencia social. A las que veo integrarse y vivir su rutina con una mirada más profunda y abarcativa que el yo y solo yo. Ser voluntario implica mirar más allá, cortar con la mirada individualista y tomar cartas en el asunto.

Me atrae de Patria Nueva este concepto siempre presente de juventud y esperanza. Los integrantes de la ONG somos todos jóvenes de un variado rango de edades, desde secundarios y universitarios hasta algunos ya recibidos. Nos juntamos todos los martes del año a diagramar la ONG, a incentivarnos mutuamente y a soñar juntos.

En Patria se vive una juventud que se manifiesta masiva y positivamente, una juventud que se involucra en la red social, que ejerce su ciudadanía, que interviene en su realidad para lograr cambios en pos del bien común, una juventud que ama a su patria porque si no, no haría lo que hace.

En Patria creemos firmemente que como base para la construcción de cualquier cosa, desde lo más chico hasta lo más grande, se necesita de una educación integral, una educación primeramente personal, sobre la reflexión del quién soy, de los elementos que me conforman y la indagación sobre cuáles son mis sueños. Si educamos y desarrollamos el aspecto interno paralelamente con la más que elemental y necesaria educación formal en las materias y en los saberes, el resultado es increíble.

Lo bueno es que no solo se aprende en el colegio, se aprende en el compartir y se aprende en el hacer, y sin dudas, el voluntariado también es una herramienta educacional.

El sueño concreto de Patria Nueva de crear una CULTURA DE COMPROMISO es para todos los voluntarios un incentivo constante y la llama que se mantiene encendida a lo largo de los años.

Tenemos una forma sencilla de explicar este sueño, que al mismo tiempo establece las bases para su realización.  Tenemos la certeza de que: Hoy estoy construyendo la persona que voy a ser mañana. Tomamos esta concientización como un paso esencial en la transformación de nuestra cultura.  Pensémonos como una casa  y a nuestros hábitos y costumbres que eventualmente forman parte de nuestra personalidad, como los ladrillos que voy poniendo uno a uno. Las cosas que construyo son difíciles de derribar una vez hechas, los muros que armo son los muros que tendrá mi casa.

Si somos conscientes de este proceso de construcción personal y cultural podemos tomarnos más seriamente nuestras acciones, cuidar con más recelo nuestros sueños y fomentar más la educación en valores, hábitos y costumbres.

Así apostamos hoy, a crear muros abiertos, a construirnos como personas plurales en las que cabe la idea de más de uno. Eso es educar, para nosotros. Si hoy podemos seguir contagiando en la juventud la incorporación cotidiana de valores como la honestidad, la empatía y el voluntariado, estamos construyendo un futuro brillante, porque queremos favorecer la formación de adultos con una gran conciencia social.

Nuestra declaración “El cambio es posible”, “todo es posible” es una fuerte declaración para los tiempos que corren. Es un rechazo a aceptar la inevitabilidad de la desigualdad, un rechazo a aceptar la verdad de lo falso, a no tener escape. Es un rechazo a aceptar el papel de intelectuales: predecir la caída social del País mientras se acepta que no hay nada que podamos hacer al respecto. ¿Y por qué lo hacemos? ¿por qué buscamos tanto cambiar algo que parece inmutable? Porque  la realidad así como está nos molesta, nos hace tanto ruido que aturde, nos sacude y nos moviliza por dentro.

Porque el mañana solo viene si YO lo hago junto con los otros. La historia no es algo predeterminado, la historia es posible. No solamente es posible sino que es posibilidad; y si ella es posibilidad, hay que realizarla. Esta es la tarea de los sujetos históricos, de los individuos, de nosotros: los voluntarios.

Si te gustó este testimonio, no te pierdas más en nuestra sección Voluntariado =)

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Adriana Cárdenas

Desde mi trabajo como voluntaria ayudo a personas que no tienen acceso al sistema de salud en Nueva York traduciendo de inglés a español y vice versa eventos de salud gratuitos y gestionando actividades de divulgación. A su vez, coordino los medios sociales de la organización a la que sirvo.